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El Obispo Olmsted ordenará dos sacerdotes nuevos en la catedral

Greb da crédito a sus abuelos por su vida sacerdotal

El laso entre un pequeño niño y su abuelo alimentó un amor por Jesús tan intensamente, que afectará a la Diócesis de Phoenix el 3 de junio.

En esa fecha, el Obispo Thomas J. Olmsted ordenará a John Greb, de 43 años de edad, al sacerdocio en la Catedral de San Simón y San Judas. Greb será asignado a servir en la Parroquia de Holy Cross ubicada en Mesa.

Hace varias semanas, Greb viajó a un pueblito en Minnesota para visitar la tumba de sus abuelos maternos, quienes considera responsables por su crianza Católica.

“Debido a su intercesión en el cielo, él tiene un poquito de la culpa de todo esto,” dijo Greb de su abuelo, Roy.

Roy es el nombre que Greb escogió para su confirmación.

 “El fue una persona muy cariñosa. Me encantaba estar con él cuando nos visitaba,” añadió Greb.

Greb y sus tres hermanos se beneficiaron de las visitas que su abuelo hacía a la casa de su niñez en Tempe, donde su madre todavía vive.

Roy no tan solo impartió su filosofía de la vida y el amor por el Señor, sinó también su ética de trabajo.

Por eso no es de extrañar que cuando Greb oyó por primera vez al Señor llamándole al sacerdocio, se encontraba viviendo en su propio hogar alegremente y ahorrando dinero para su jubilación.

Hacía muchos años que había abandonado el sueño de su niñez de ser sacerdote después de dejar la escuela parroquial de Our Lady of Mount Carmel para asistir a una escuela secundaria pública.

Después de haber pasado 15 años alejado de la Iglesia, Greb llegó a las puertas de la Iglesia de St. Timothy.

Una vez allí, Greb se integró a la comunidad y se comprometió trabajando como voluntario, dirigiendo varios grupos de ministerio.

“John tiene una pasión para servir a los demás,” dijo el Padre Don Kline, quien es director de vocaciones diocesanas. “Es un hombre muy compasivo con un amor sincero por su prójimo.”

La vida que Greb había planeado para si mismo — la cual esperaba incluyera una esposa e hijos — no fue exactamente lo que Dios tenía en mente.

“Dios fue persistente en su trabajo a través de otras personas. Yo le dije a El, ‘tienes a la persona equivocada,’” dijo Greb.

Su resistencia inicial se convirtió en aceptación, lo que llevó a este entusiasta del campo a estudiar durante ocho años en el seminario Mundelein ubicado en Illinois.

El seminario resultó ser un reto

Dejó su casa y sueldo grandes por una habitación pequeña donde tenía que compartir un baño.

“Fue dificil, especialmente durante los primeros años,” dijo Greb. “Gracias a Dios que hubo gente que se sentó conmigo para hablar de estas cosas. Recé y esperé un año.”

Obtuvo una licenciatura en filosofía y literatura del Seminario Mt. Angel, y una maestría en teología del seminario de Mundelein.

Greb está continuando sus estudios de American Sign Language (el lenguaje gestual para los sordos), lo que va a incorporar en su primera Misa que tomará lugar el 3 de junio en la Iglesia de St. Timothy.

Va a usar el lenguaje gestual durante su parte de la Misa mientras habla en voz alta.

Greb empezó aprender el idioma en un esfuerzo de mejorar la comunicación con una sobrina que es sorda.

Desde ese entonces se ha convertido en una pasión y Greb espera que en su ordenación habrá un lector sordo que usará los gestos para su sobrina y otros amigos.

Como verdadero nativo de la ciudad de Phoenix, Greb casi no puede esperar su regreso al Valle donde durante nueve meses del año puede disfrutar del viento soplando por su cabello mientras explora caminos tortuosos en su Jeep.

Para relajarse después de sus estudios, los cuales también incluyen el español, a Greb le gusta pescar, ir de excursión y montar su bicicleta en las montañas.

Está recibiendo la ayuda de un tutor para mejorar su habilidad de hablar el español antes de empezar su trabajo como párroco asociado en la parroquia de Holy Cross.

 “Si no soy un sacerdote santo, por que importa eso?” comentó Greb. “Quiero ser la clase de persona, como mi director espiritual, de las que puedan decir interiormente, ‘este es un hombre digno de confianza, un hombre honesto. Este es un hombre santo.’”

Miembros de su familia y amigos de todas partes de los EE.UU se unirán a él en la catedral cuando entregue su vida completamente a Jesús.

“John será un gran sacerdote,” dijo su hermana, Linda Ruley. “Es amable, el tipo de persona que la gente quiere tener como amigo.”

Lankeit encuentra la fortaleza en la oración

John Lankeit cree que un buen sacerdote tiene la valentía de decir la verdad aunque le cueste todo.

Un sacerdote es “un hombre sano y feliz que está tan agradecido a Jesucristo por su amor que no puede hacer nada más que entregarle todo,” dijo él.

Es precisamente lo que Lankeit hará después de su ordenación el 3 de junio, empezando su sacerdocio en la parroquia de Santa Ana en Gilbert.

Su jornada llena de oración empezó en 1989 cuando Dios lo llamó al sacerdocio en Washington a los 22 años de edad.

Ocho años después, cuando oyó la llamada de nuevo, su director espiritual le pidió a Lankeit que resolviera algunas circunstancias profesionales y personales antes de entrar al seminario.

“Diferente a muchos hombres que sienten que quizás Dios les está llamando al sacerdocio pero tratan de escapar la llamada, conmigo fue lo opuesto,” dijo Lankeit.

“Yo persguía el sacerdocio — bajo mis propias condiciones — y Dios sabía que yo no estaba preparado de la manera en que El quería que estuviera,” dijo el nativo del área del Noroeste-Pacífico de 39 años de edad.

En el año 2000, después de resolver sus asuntos personales, la llamada de Dios se repitió “como un camión Mack (como un camión de volteo),” dijo él, justamente tal y como su director espiritual había pronosticado que una llamada auténtica se repetiría.

 Una vocación nacida de una familia Católica

Siendo el menor de tres hijos en una familia Católica devota, Lankeit demostró una sed por su fe desde que era muy joven.

Una abuelita sin pretensiones que muy a menudo rezaba el rosario con Lankeit y sus hermanos alimentó su fe. Como monaguillo en su parroquia en Wenatchee, Washington, su padre recordó su entusiasmo cuando le pidió que hiciera algo especial.

Un tiempo después cuando era alumno en la universidad de Seattle, Lankeit frecuentemente ayudaba a los sacerdotes Jesuitas con trabajos manuales o con transportación.

“El siempre ha tenido un amor por la oración,” dijo su padre, Tom. “No me sorprendió que escogiera ser sacerdote. El es, sin duda, un líder y será un sacerdote fantástico.”

Emocionado con su ordenación y su futuro servicio en la parroquia de Santa Ana, Lankeit sabe que continuará dependiendo de la oración como fuente de fortaleza, como cree que cada sacerdote debe hacerlo.

De su propia experiencia y entrenamiento en el seminario de San Meinrad ubicado en Indiana, Lankeit ha aprendido que hay varias características de un buen sacerdote, incluyendo la obediencia, la sumisión al Espíritu Santo y como dice él, “un deseo que Cristo aumente en mi y que mi propia debilidad y fragilidad humana disminuyan.”

La hermana de Lankeit, Margaret King, dijo que su hermano tiene la habilidad de poder escuchar a gente de toda edad, desde niños hasta a ancianos.

Ella quien es madre de dos hijos relata como ella y sus dos hijos adolescentes muy a menudo llaman a Lankeit para pedir su consejo espiritual, dependiendo cada vez en su aguda habilidad de escuchar. Como párroco asociado en una de las parroquias con más crecimiento en los EE.UU. ella cree que él tendrá éxito.

 “Todo lo que él hace, lo hace bien. Su vida de oración me asombra,” dijo la hermana, orgullosa de su hermano. “Si tengo amigos que necesitan oraciones, llamo a John y él reza. Simplemente lo hace.”

Habiéndose beneficiado de una crianza llena de fe y una formación espiritual intensa y reciente, Lankeit también está muy consciente y agradecido por el apoyo que ha recibido como seminarista.

 “No hay nada más alentador que estar pasando por momentos difíciles durante tu formación en el seminario y entonces recibir una tarjeta o una carta de alguien al quien nunca has conocido y quien quiere solamente expresar su apoyo y sus oraciones por ti como futuro sacerdote,” dijo él.

 “Es algo increíble y que te hace sentir humilde; te das cuenta que tanto el sacerdote como los feligreses están unidos en este asunto de las vocaciones,” añadió Lankeit.

A medida que el número de hombres en Phoenix que están discerniendo el sacerdocio continúa aumentando, el Padre Don Kline, director diocesano de vocaciones, espera que hombres como Lankeit sirvan como inspiración para aquellos que quieren prestar atención a las palabras de Juan Pablo II, “No tengan miedo.”

Lankeit “posee un amor profundo por Jesucristo. Su pasión y deseo a entregar su vida por amor del Evangelio debe ser inspiración suficiente para que de manera genuina podamos discernir esa llamada, encontramos una paz que no puede ser encontrada de ninguna otra manera ,” dijo el Padre Kline.

 “Yo creo que en fin tiene que ver con el hecho de que Dios nos llama a cada uno de nosotros de una manera particular….que cada uno de nosotros tiene una vocación particular,” añadió él.

Lankeit será ordenado a las 10 de la mañana el 3 de junio en la catedral de San Simón y San Judas.

 

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