El Espíritu Santo juega un papel en ordenaciones del 3 de junio

El Obispo Thomas J. Olmsted y el Obispo Auxiliar Eduardo A. Nevares con los Diáconos Daniel Cruz (izquierda) y Timothy Seavey (derecha) afuera de la Catedral SS. Simón y Judas, después su su ordenación al diaconado el 29 de mayo del 2016. (Billy Hardiman/CATHOLIC SUN)

Si alguien quiere atestiguar una efusión del Espíritu Santo fuera de una Misa de Confirmación, marque en su calendario el 3 de junio cuando tres hombres serán ordenados al sacerdocio.

Fue el Espíritu Santo quien llamó a los Diáconos Daniel Cruz, Timothy Seavey y al Hno. Athanasius Fornwalt, FHS, al ministerio sacerdotal y no solo porque su día tan especial cae en la vigilia de la festividad de Pentecostés.

La Misa de ordenaciones de este año será en un nuevo lugar: la Parroquia de Todos los Santos, en Mesa. Un espacio para 1,600 asientos será acondicionado para lugares reservados y abiertos.

Levantándose de las bancas ocupadas por sus familiares y seres queridos cuando sean llamados por su nombre, los tres hombres se colocarán en el altar y, a través de una serie de oraciones verbales y en silencio, se convertirán en sacerdotes. Dos de ellos son del Este del Valle y el otro ha estado respirando una nueva vida llena de fe a través de la Reservación India Gila River y otros lugares de misiones especiales como Fraile Franciscano del Espíritu Santo.

El Hno. Athanasius proviene de Pennsylvania, tanto como individuo como Fraile Franciscano TOR por siete años, antes de responder al llamado del Espíritu Santo para ir a una misión. Eso fue lo que le trajo a Arizona hace dos años este mes. Dentro de tan solo dos semanas será el primer Fraile Franciscano del Espíritu Santo en ser ordenado. Otros cinco fueron incardinados a la diócesis como sacerdotes diocesanos el año pasado.

“Es muy ardiente y ferviente”, con los dones para liderar y enseñar alabanza y culto, explicó el P. Alcuin Hurl, FHS, director de formación de los frailes. Él también está dotado en ministerio juvenil y ecumenismo.

“Estoy emocionado de ver a su familia, especialmente a su madre, después de tantos años. Me emociona ver la expresión en el rostro de su madre”, dijo el P. Hurl.

El Obispo Thomas J. Olmsted aconseja a los nuevos sacerdotes ordenados que “tengan absoluta confianza en la amorosa providencia de Dios. Cuando sea que Él nos llame para una misión en Su nombre, Él siempre nos da la gracia que necesitamos para llevar a cabo Su voluntad”.

El Hno. Athanasius Fornwalt, FHS, recibe el Evangeliario por el Obispo Thomas J. Olmsted durante su Misa de ordenación diaconal el 25 de noviembre del 2016. Como diacono, Hno. Athanasius sirve como ministerio de la Palabra. El Hno. Athanasius será ordenado como sacerdote el 3 de junio. (Foto cortesía de Catholic Media Ministry)

Para el Diácono Cruz, esa gracia se hizo evidente durante el Año de los Sacerdotes. Atribuye a las oraciones de los fieles la gracia de decir “sí” justo como lo hizo la Santísima Madre. El Espíritu Santo había movido su corazón cada vez que apoyó varios ministerios de su parroquia, incluyendo el llevar la comunión a los enfermos.

El Diácono Cruz continúa ofreciéndose a sí mismo “esta opción como un hijo amado para aceptar y confirmar este llamado especial al sacerdocio”, de acuerdo a su biografía de seminarista.

El Diácono Seavey dijo que ve al Espíritu Santo, el Paráclito — cuyos orígenes griegos significan “junto a” y “llamado” — en el trabajo durante su proceso de discernimiento también. Dice que piensa en el primer capítulo de Jeremías: “Antes de formarte en el vientre ya te conocía …un profeta para las naciones yo te designé”.

“Recibí un ícono de Pentecostés de un amigo querido justo antes de ingresar al seminario. Una vez me dijeron que la fecha de la ordenación yo estaría celebrando mi primera misa en Pentecostés, que el ícono se convertiría en un gran recordatorio de que Dios me ha estado preparando para esta vocación desde mucho tiempo antes que pueda imaginar””, dijo el Diácono Seavey.

Y él quiere que las maravillosas sorpresas de los dones de Dios y la gracia continúen el día de su ordenación. El Diácono Seavey está tratando de no guardar expectativas, pero sabe que el gesto de la postración es un momento especial en el que “el cielo entero está rezando”. Ese momento será el más conmovedor en una iglesia dedicada a todos los santos.

Ordenación al Sacerdocio

10 a.m., 3 de junio
Parroquia Todos los Santos, 1534 N. Recker Road, Mesa

Primera Misa de los nuevos sacerdotes

Ordenación al Diaconado Transicional

9 a.m., 28 de mayo
Catedral SS. Simón y Judas, 6351 N. 27th Ave.

Las Misas de ordenación son símbolo de familias fieles y de una vibrante vida parroquial, dijo el P. Paul Sullivan, director de vocaciones. Grupos juveniles, especialmente, proveen la capacidad a los jóvenes de guiarlos en su relación con Jesucristo, dijo.

“Es un gran símbolo de esperanza para la Iglesia cuando párrocos e Iglesias atienden a los jóvenes en su comunidad”, añadió el P. Sullivan.

La vida del seminario ayuda a los hombres a ser más conscientes de quiénes son y quién es Dios, en un “ambiente que está basado en la fraternidad y en el cultivo de las virtudes y la unión con Cristo”, dijo.

El año final del seminario fusiona el trabajo académico y la formación con el contexto de ser un clérigo de la Iglesia. “Mientras que la teología sacramental fue estudiada con anterioridad, la administración actual de esos sacramentos es la que es considerada. Esto es muy importante como un sacerdote tiene que ser un puente para el pueblo de Dios en nombre de Su Iglesia”, señaló el P. Sullivan.

Llamó a la ordenación un “signo de gran esperanza” y un “signo de oraciones contestadas de los fieles. A este punto, no hay forma de decir cómo esos hombres, a través de los fieles de Dios, impactarán nuestras comunidades de nuestra Iglesia”.

El domingo anterior, el Seminarista John Nahrgang será ordenado como diácono transicional en la Catedral San Simón y San Judas. Si Dios quiere Nahrgang será ordenado sacerdote el próximo año con otro seminarista, Vinhson Nguyen.