Our state is also beautiful because of the rich cultural diversity of the people who live here, a diversity that has continued to grow over the years, and is seen in the fact that, in our diocese alone, Mass is celebrated in twelve languages each Sunday!
Anselmo fue elegido para dirigir la Iglesia en Inglaterra, en un tiempo en el que el Rey William Rufus quería a un arzobispo de Canterbury débil, un hombre al que pudiera controlar y utilizar para su propio beneficio. Anselmo, por su parte, no quería ser obispo; pidió no ser escogido, deseando permanecer en su monasterio en Bec, Francia, donde estaba sirviendo con gusto como el Abad.
The famous Russian author Aleksandr Solzhenitsyn spent nearly 50 years studying the history of the bloody revolution that took the lives of some 60 million of his countrymen. In the process, he read hundreds of books, collected personal testimonies and wrote volumes on the Communist Revolution in Russia. He concluded, “men have forgotten God.”
Today I wish to consider the shepherding work of priests, who, in spiritual guidance and in confession, seek to help others to encounter the Amoris Laetitia, the “Joy of Love.” Earlier this year, Pope Francis, who has made Confession a constant theme of his pontificate, wrote in his recent book, “The Name of God is Mercy,” “It is important that I go to Confession, that I sit in front of a priest who embodies Jesus, that I kneel before Mother Church, called to dispense the mercy of Christ. There is objectivity in this gesture of genuflection before the priest; it becomes the vehicle through which grace reaches and heals me.”
St. Augustine recounts in his autobiography “Confessions” an experience he had during the singing of the Mass.
En septiembre de 1772 AD, Fray Junípero Serra volvió a San Diego, agotado en cuerpo y espíritu. Había caminado por tres semanas, viajando desde el norte de California hasta la primera misión que había fundado. A pesar de su habitual disposición optimista, estaba agotado por la escasez de alimentos, agobiado por el dolor agudo desde la incurable herida en su pierna y sobre todo enredado en un conflicto acalorado con Pedro Fages, el virrey de la provincia de Las Californias de Nueva España.
Hace cien años, el día 13 de cada mes de mayo a octubre de 1917, la Santísima Virgen apareció a tres niños cerca de Fátima en Portugal, trayendo un mensaje urgente, pidiendo arrepentimiento y oración, un mensaje que no tiene hoy en día menos urgencia.