
Hace varios meses, Richard, un veterano del Ejército, no tenía vivienda y estaba acampando en el bosque, después de tener que dejar su trabajo para cuidar de su padre en Utah que tenía cáncer.
Regresó al norte de Arizona para un trabajo en el que fracasó, y sin empleo no tenía el dinero necesario para el pago inicial, ni el del primero y ni del último mes de alquiler para un apartamento.
Conoció el programa de veteranos de Catholic Charities Community Services (Servicios Comunitarios de Caridades Católicas), y esa agencia lo ayudó a alquilar una casa de campo durante seis meses. Los representantes de la agencia también le proporcionaron comida y lo apoyaron en otras necesidades básicas, además de estarlo ayudando a encontrar un trabajo.
“La experiencia fue excepcional”, dijo sobre el programa de Caridades Católicas. “Tratan a todos como una persona de valor y con valor”, agregó.
En el norte de Arizona, Caridades Católicas ayuda a los veteranos a encontrar viviendas asequibles disponibles en los condados Yavapai, Coconino, Mohave y Navajo.
“Tenemos veteranos recién llegados al reclutamiento en el Ejército, y algunos veteranos de la Segunda Guerra Mundial a los que estamos sirviendo, tanto hombres como mujeres”, explicó Darrel Reynolds, director del sitio de Prescott y supervisor principal del PATH, un programa de Caridades Católicas que ayuda a los sinhogarismos en transición. “Encontramos a los veteranos, atendemos sus necesidades y los asistimos donde están. Si se encuentran en hospitales, albergues, bosques o calles, ahí es donde nos encontramos con ellos”.

Apoyo a Veteranos por Caridades Católicas
Después que poner sus vidas en peligro, muchos veteranos se encuentran solos en el tratamiento del trauma del combate y experimentando la falta de vivienda.
Además del alojamiento, Caridades Católicas también provee a veteranos con al apoyo en abordar problemas como la gestión financiera, adicción a las drogas o alcohol, el estrés post traumático, colocación laboral y otros necesidades.
Reynolds dijo que la agencia sirve a unos 500 veteranos por año.
Barry, un veterano que abandonó su trabajo y su vivienda para ir a un programa de tratamiento residencial en Prescott, también necesitaba una vivienda cuando ingresó a la fase de tratamiento ambulatorio. Señaló que Caridades Católicas fue fundamental para encontrarle un apartamento y cubrirle otras necesidades para su transición exitosa.
“Mi experiencia con ellos no podría haber sido mejor”, manifestó. “Fue una experiencia increíble de principio a fin”, enfatizó.
En Phoenix, Caridades Católicas tiene la Casa MANA — que significa Infantes de Marina, el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea, por sus siglas en inglés —, un centro de etapa de transición donde los veteranos varones permanecen durante unos seis meses. El año pasado, la instalación albergó a 162 hombres.
En la Casa MANA, los veteranos no solo reciben alojamiento, sino que también asisten a programas que les ayudan con capacitación profesional y para inscribirse en los beneficios de los veteranos y de la seguridad social. Incluso, Caridades Católicas les ofrece programas sociales donde les enseñan camaradería y trabajo en equipo, así como a construir su autoestima.
Caridades Católicas también cuenta con un Centro de Servicios para Veteranos en su Campus de Servicios Humanos, el cual les asiste con alimentos, agua, artículos de tocador y otras necesidades básicas.
Reynolds dijo que los fondos de la Campaña de Caridad y Desarrollo (CDA, en inglés) les ayudan a operar sus programas.
“Cualquier financiamiento que obtengamos ayudará a nuestros veteranos y sus familias”, subrayó. “Los sacrificios que hicieron al servir a su país y a nosotros, eso es importante y la razón por la que lo hacemos”.