CATHOLIC BISHOPS OF ARIZONA 

STATEMENT ON SCHEDULED EXECUTION OF LEROY MCGILL 

 May 15, 2026 

We deeply regret that the State of Arizona has now set a date of May 20 for the execution of Leroy McGill.   

The Bishops of the Arizona Catholic Conference (ACC) remain steadfast in our opposition to the death penalty, especially in this modern era where a life sentence for those who are a threat to society is an alternative.  In doing so, we are united with Pope Leo XIV who has advocated for a global end to capital punishment. 

In discussing capital punishment, however, it is first critical to never forget the horrible crimes committed and the terrible loss experienced by the families of victims.  Our concern is for all who are victims of such heinous crimes, and we support the provision of compassionate and professional assistance to the families and loved ones of victims.  We fervently pray for their healing and that the grief of their loss is never forgotten! 

As bishops, our primary opposition to the death penalty is rooted in the teaching of the Catholic Church that every person is created in the image and likeness of God.  For this reason, we are compelled to uphold the sacred dignity of all human life. 

We are also mindful of the many problems associated with the death penalty that are in conflict with the concepts of human dignity and equal application of the law.  Specifically, across the nation, including in Arizona, the use of the death penalty is troublesome because it is often influenced by factors such as geography and is disproportionately imposed on people of color and of limited economic means.   

Furthermore, the risk of executing an innocent person is not illusory.  At least two hundred people in the United States have been wrongfully convicted and sentenced to death only to be later exonerated.  In Arizona alone, eleven people have been released from death row after evidence was later found to exonerate them. 

The execution of prisoners can also be problematic in that it may deny them a final chance at redemption and salvation.  As Catholics we believe that all of us, including even the worst sinner, has a chance at forgiveness and to reconcile themselves with God as long as they live.  While some inmates on death row do seek forgiveness, the execution of others permanently closes this door. 

 We are fortunately living in a time where modern prisons create an environment that does not require the death penalty to keep us safe.  Our society is able to achieve justice and protect its population from harm. 

 As the Bishops of the Arizona Catholic Conference, we, therefore, encourage all people of goodwill to join us in praying and advocating for an end to the death penalty and for the soul of Leroy McGill as his scheduled execution date approaches. 

Most Rev. John P. Dolan
Bishop of Phoenix

Most Rev. James A. Misko
Bishop of Tucson

Most Rev. James S. Wall
Bishop of Gallup

Most Rev. Artur Bubnevycch
Bishop of the Eparchy of Phoenix

Most Rev. Eduardo A. Nevares
Auxiliary Bishop of Phoenix

Most Rev. Peter Dai Bui
Auxiliary Bishop of Phoenix

Most Rev. Gerald F. Kicanas
Bishop Emeritus of Tucson

Most Rev. Thomas J. Olmsted
Bishop Emeritus of Phoenix


DECLARACIÓN DE LOS OBISPOS CATÓLICOS DE ARIZONA

 SOBRE LA EJECUCIÓN PROGRAMADA DE LEROY MCGILL

15 de mayo de 2026

Lamentamos profundamente que el Estado de Arizona haya fijado la fecha del 20 de mayo para la ejecución de Leroy McGill.

Los obispos de la Conferencia Católica de Arizona (ACC, por sus siglas en inglés) permanecemos firmes en nuestra oposición a la pena de muerte, especialmente en esta era moderna en la que la cadena perpetua para quienes representan una amenaza para la sociedad es una alternativa. Al hacerlo, estamos unidos al Papa Francisco, quien ha abogado por un fin global de la pena capital.

Al hablar de la pena capital, sin embargo, es fundamental no olvidar nunca los terribles crímenes cometidos y la enorme pérdida experimentada por las familias de las víctimas. Nuestra preocupación es por todos los que son víctimas de crímenes tan atroces, y apoyamos la provisión de asistencia compasiva y profesional a las familias y seres queridos de las víctimas. ¡Oramos fervientemente por su sanación y porque el dolor de su pérdida nunca sea olvidado!

Como obispos, nuestra principal oposición a la pena de muerte está enraizada en la enseñanza de la Iglesia Católica de que toda persona ha sido creada a imagen y semejanza de Dios. Por esta razón, nos vemos impulsados a defender la sagrada dignidad de toda vida humana.

También somos conscientes de los muchos problemas asociados con la pena de muerte que entran en conflicto con los conceptos de la dignidad humana y aplicación equitativa de la ley. En particular, en todo el país, incluyendo Arizona, el uso de la pena capital es preocupante porque a menudo está influenciado por factores como la geografía y se impone de manera desproporcionada a personas de color y con recursos económicos limitados.

Además, el riesgo de ejecutar a una persona inocente no es ilusorio. Al menos doscientas personas en los Estados Unidos han sido condenadas injustamente y sentenciadas a la muerte, solo para ser posteriormente exoneradas. Solo en Arizona, once personas han sido liberadas del corredor de la muerte después de que se encontraran pruebas que demostraban su inocencia.

La ejecución de prisioneros también puede ser problemática en cuanto que puede negarles una última oportunidad de redención y salvación. Como católicos creemos que todos nosotros, incluso el peor de los pecadores, tenemos la oportunidad del perdón y de reconciliarnos con Dios mientras vivamos. Aunque algunos reclusos en el corredor de la muerte buscan el perdón, la ejecución de otros cierra permanentemente esta puerta.

Afortunadamente, vivimos en una época en la que las prisiones modernas crean un ambiente que no requiere la pena de muerte para mantenernos seguros. Nuestra sociedad es capaz de alcanzar justicia y proteger a su población del daño.

Por lo tanto, como Obispos de la Conferencia Católica de Arizona, animamos a todas las personas de buena voluntad a unirse a nosotros en la oración y en la defensa del fin de la pena de muerte y por el alma de Leroy McGill a medida que se acerca la fecha programada de su ejecución.

Reverendísimo John P. Dolan 
Obispo de Phoenix

Reverendísimo James A. Misko
Obispo de Tucson

Reverendísimo James S. Wall 
Obispo de Gallup

Reverendísimo Artur Bubnevycch
Obispo de la Eparquía de Phoenix

Reverendísimo Eduardo Nevares 
Obispo Auxiliar de Phoenix

Reverendísimo Peter Dai Bui
Obispo Auxiliar de Phoenix

Reverendísimo Gerald F. Kicanas
Obispo Emérito de Tucson

Reverendísimo Thomas J. Olmsted
Obispo Emérito de Phoenix